/ miércoles 4 de enero de 2023
El hombre cruzó la frontera sur de su país. ¿De dónde viene?, se le preguntó: de América, respondió. Pues está usted en América, que comprende desde Alaska hasta la Patagonia, se le explicó. De Norteamérica, agregó; pues está usted en América del Norte, que termina en el Río Suchiate. Bueno, dijo, vengo de los Estados Unidos; pues está usted en los Estados Unidos Mexicanos, se le dijo. Sabido es que esa gran potencia carece históricamente de un nombre que la identifique como lo que es, una nación con sus propias leyes y personalidad. Esa carencia no es nueva ni históricamente sorprendente. Para Europa los Estados Unidos son América, l’Amerique para los franceses y sólo los matices de este relato explican las diferencias que los separan del Continente. América, término apropiado por los Estados Unidos comprende todo el continente de Alaska hasta la Patagonia, incluidas las islas de su territorio; son islas americanas.
Comienza el año de 2023 en el que habrá de definirse lo esencial del futuro político de México con un presidente rijoso, que lo mismo la emprende contra periodistas, intelectuales, académicos y todo lo que él considera conservadurismo, enemigo o adversario de su administración. Andrés Manuel López Obrador reclama por igual a Estados Unidos el usar esos nombres para definirse, que a España por no haber respondido a su absurda exigencia de solicitar perdón a México por lo ocurrido hace más de 500 años en la conquista de México. Ignora López Obrador que no es el presidente del gobierno de España, el social demócrata Pedro Sánchez, quien tendría que responder a esa demanda, sino el jefe del Estado, en este caso el rey Felipe VI y mantiene lo que llama en pausa la relación con la península, usando un término que ni siquiera existe en el lenguaje diplomático, sin que hasta ahora se vea la menor intención de hacerlo por parte del soberano hispano.
Al término del año que comienza el presidente, como gran elector, tendrá que definir la candidatura de su partido a la primera magistratura en momentos en los que no se vislumbra la existencia de una oposición fuerte que planteé un frente al partido Morena. Se quiere comparar al partido del presidente con lo que fue el Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que sin embargo de ese aparente parecido, no tuvo un solo presidente autoritario, sino una serie de mandatarios que ejercieron el poder sin la intención de aplastar a una oposición cuya debilidad fue la causa principal de la prolongada fortaleza del PRI. López Obrador ha creado también un problema bilateral con Perú, cuyo gobierno hubo de expulsar al embajador de México, Pablo Monroy, ante las constantes injerencias de López Obrador en la política interna de ese país. López Obrador guarda silencio ante atrocidades del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua por la sola razón de que esa administración, como la de Venezuela, se proclama de izquierda, no obstante las barbaries de los actos en contra de la democracia.
México nació a la independencia en 1821 con los enfrentamientos entre liberales y conservadores. España y buena parte de Europa se empeñaban en promover gobiernos imperiales en el nuevo país, en tanto que movimientos como el del embajador de Estados Unidos Joel Poinsett, promovía una corriente liberal que junto con la masonería opuesta al Rito Escocés impulsaba en México un anticentralismo al estilo español y europeo. Poinsett sería una figura destacada en la diplomacia de su país como embajador en Francia a donde llevó, entre otras novedades, el cultivo y comercio de la flor de Nochebuena, llamada en ese país Poinsettia, usando la pronunciación que el idioma galo le da a la conjunción oi el sonido de u.
Las luchas entre liberales, conservadores, federalistas y centralistas, con los avatares de cambio de la primera mitad del siglo XIX, definirían la política de México con el liberalismo de Benito Juárez que al reiterar los principios de la Constitución de 1824 dio a la Nación, con la Carta de 1857, nuevas leyes que establecieron hasta ahora el régimen federal que distingue a México. España es hoy un país con el que tenemos las mejores relaciones, tanto diplomáticas como económicas, con grandes inversiones en el nuestro. Con Estados Unidos y Canadá México tiene firmado un acuerdo comercial llamado T-MEC que por primera vez nos considera de igual a igual con la potencia más grande de la tierra. El T-MEC fue firmado por México en el ejercicio de su soberanía y no impuesto por otras naciones. Andrés Manuel López Obrador intenta disfrazar su apoyo a la Rusia invasora proponiendo, contra la parte del mundo que la condena por su intervención militar en la pequeña Ucrania con la propuesta imposible de un diálogo entre el invasor y el invadido.
El autoritarismo que caracteriza al gobierno de López Obrador es un elemento que amenaza el equilibrio logrado por Benito Juárez y los grandes liberales de su época, a introducir en la política decisiones de un solo hombre que podrían poner en riesgo los principios contenidos en la Constitución de 1917 que todavía nos rige. Sería papel de la oposición sostener la bandera del antiautoritarismo para hacer valer una fuerza política que contenga los elementos negativos del gobierno de López Obrador, sobre todo en estas fechas previas a la sucesión presidencial. No obstante ello, desafortunadamente, entre titubeos del PRI y la falta de acuerdos de los integrantes de la alianza política, se ve lejana la posibilidad de que la oposición influya, como debería ser, en los acontecimientos que representarán en este año decisivo de 2023.
sdelrio1934@gmail.com
El hombre cruzó la frontera sur de su país. ¿De dónde viene?, se le preguntó: de América, respondió. Pues está usted en América, que comprende desde Alaska hasta la Patagonia, se le explicó. De Norteamérica, agregó; pues está usted en América del Norte, que termina en el Río Suchiate. Bueno, dijo, vengo de los Estados Unidos; pues está usted en los Estados Unidos Mexicanos, se le dijo. Sabido es que esa gran potencia carece históricamente de un nombre que la identifique como lo que es, una nación con sus propias leyes y personalidad. Esa carencia no es nueva ni históricamente sorprendente. Para Europa los Estados Unidos son América, l’Amerique para los franceses y sólo los matices de este relato explican las diferencias que los separan del Continente. América, término apropiado por los Estados Unidos comprende todo el continente de Alaska hasta la Patagonia, incluidas las islas de su territorio; son islas americanas.
Comienza el año de 2023 en el que habrá de definirse lo esencial del futuro político de México con un presidente rijoso, que lo mismo la emprende contra periodistas, intelectuales, académicos y todo lo que él considera conservadurismo, enemigo o adversario de su administración. Andrés Manuel López Obrador reclama por igual a Estados Unidos el usar esos nombres para definirse, que a España por no haber respondido a su absurda exigencia de solicitar perdón a México por lo ocurrido hace más de 500 años en la conquista de México. Ignora López Obrador que no es el presidente del gobierno de España, el social demócrata Pedro Sánchez, quien tendría que responder a esa demanda, sino el jefe del Estado, en este caso el rey Felipe VI y mantiene lo que llama en pausa la relación con la península, usando un término que ni siquiera existe en el lenguaje diplomático, sin que hasta ahora se vea la menor intención de hacerlo por parte del soberano hispano.
Al término del año que comienza el presidente, como gran elector, tendrá que definir la candidatura de su partido a la primera magistratura en momentos en los que no se vislumbra la existencia de una oposición fuerte que planteé un frente al partido Morena. Se quiere comparar al partido del presidente con lo que fue el Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que sin embargo de ese aparente parecido, no tuvo un solo presidente autoritario, sino una serie de mandatarios que ejercieron el poder sin la intención de aplastar a una oposición cuya debilidad fue la causa principal de la prolongada fortaleza del PRI. López Obrador ha creado también un problema bilateral con Perú, cuyo gobierno hubo de expulsar al embajador de México, Pablo Monroy, ante las constantes injerencias de López Obrador en la política interna de ese país. López Obrador guarda silencio ante atrocidades del gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua por la sola razón de que esa administración, como la de Venezuela, se proclama de izquierda, no obstante las barbaries de los actos en contra de la democracia.
México nació a la independencia en 1821 con los enfrentamientos entre liberales y conservadores. España y buena parte de Europa se empeñaban en promover gobiernos imperiales en el nuevo país, en tanto que movimientos como el del embajador de Estados Unidos Joel Poinsett, promovía una corriente liberal que junto con la masonería opuesta al Rito Escocés impulsaba en México un anticentralismo al estilo español y europeo. Poinsett sería una figura destacada en la diplomacia de su país como embajador en Francia a donde llevó, entre otras novedades, el cultivo y comercio de la flor de Nochebuena, llamada en ese país Poinsettia, usando la pronunciación que el idioma galo le da a la conjunción oi el sonido de u.
Las luchas entre liberales, conservadores, federalistas y centralistas, con los avatares de cambio de la primera mitad del siglo XIX, definirían la política de México con el liberalismo de Benito Juárez que al reiterar los principios de la Constitución de 1824 dio a la Nación, con la Carta de 1857, nuevas leyes que establecieron hasta ahora el régimen federal que distingue a México. España es hoy un país con el que tenemos las mejores relaciones, tanto diplomáticas como económicas, con grandes inversiones en el nuestro. Con Estados Unidos y Canadá México tiene firmado un acuerdo comercial llamado T-MEC que por primera vez nos considera de igual a igual con la potencia más grande de la tierra. El T-MEC fue firmado por México en el ejercicio de su soberanía y no impuesto por otras naciones. Andrés Manuel López Obrador intenta disfrazar su apoyo a la Rusia invasora proponiendo, contra la parte del mundo que la condena por su intervención militar en la pequeña Ucrania con la propuesta imposible de un diálogo entre el invasor y el invadido.
El autoritarismo que caracteriza al gobierno de López Obrador es un elemento que amenaza el equilibrio logrado por Benito Juárez y los grandes liberales de su época, a introducir en la política decisiones de un solo hombre que podrían poner en riesgo los principios contenidos en la Constitución de 1917 que todavía nos rige. Sería papel de la oposición sostener la bandera del antiautoritarismo para hacer valer una fuerza política que contenga los elementos negativos del gobierno de López Obrador, sobre todo en estas fechas previas a la sucesión presidencial. No obstante ello, desafortunadamente, entre titubeos del PRI y la falta de acuerdos de los integrantes de la alianza política, se ve lejana la posibilidad de que la oposición influya, como debería ser, en los acontecimientos que representarán en este año decisivo de 2023.
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