Global Anáhuac
/ martes 29 de marzo de 2022
por Analicia Ruiz
La política exterior estadounidense tiene poco impacto en las elecciones, cuando acuden a las urnas los americanos se ven influenciados por los temas de política interna, el caso de Ucrania presenta un panorama distinto. La invasión por parte de Rusia a Ucrania está presente en todos los medios de comunicación, la gente está viviendo una guerra minuto a minuto. Este nivel de atención hace que la invasión a Ucrania sea el tipo de evento que podría cambiar significativamente las preferencias electorales en vísperas de la elección intermedia. La gran interrogante es si los estadounidenses continuarán apoyando el liderazgo de Biden, a pesar de la inflación y el incremento en el costo de los combustibles.
En la elección intermedia de noviembre está en juego el control de ambas cámaras legislativas federales. Es la elección más importante desde que Biden derrotó a Donald Trump en las urnas. En el Senado, los demócratas tendrán que defender su estrecha mayoría de un asiento, para garantizar que los republicanos no obstaculicen la agenda de Biden durante la segunda mitad de su mandato. Esta hazaña se veía poco posible antes de los eventos en Ucrania, por la constante baja aprobación de Biden entre la población, especialmente tras la salida de los americanos de Afganistán. Pero la crisis en Ucrania y el liderazgo de Estados Unidos a nivel internacional, presentan una oportunidad para los demócratas.
La encuesta de marzo de Reuters/Ipsos muestra que Biden cuenta con un amplio apoyo de los votantes de su partido y de los republicanos a la prohibición de las importaciones rusas de petróleo y gas natural. El conflicto ucraniano se ha convertido en una lucha por la sobrevivencia de los regimenes democráticos contra los gobiernos autoritarios y el éxito de Biden de unir a la comunidad internacional para frenar a Vladimir Putin. La gran interrogante es si el liderazgo de Biden en la arena internacional se traducirá en votos en las elecciones de noviembre.
Los republicanos han estado muy activos en culpar al gobierno demócrata de la inflación y recordar que el incremento en los precios comenzó antes que el conflicto en Ucrania. El discurso de unidad nacional se convierte en un obstáculo para regresar la atención a los temas domésticos. Tampoco el discurso de polarización de Trump parece estar alineado con el interés de los republicanos sobre temas internos, frente a los temas internacionales que levantan una emoción nacionalista de apoyo al actual gobierno. El reto para los republicanos será convencer a la población que lo internacional no puede opacar los temas internos.
Los demócratas tienen un largo camino, más de seis meses para las elecciones, para centrar la elección en el apoyo a Biden y su cruzada internacional y lograr que eso se traduzca en votos. La aprobación hacia los demócratas es volátil e impredecible. La evolución en la opinión pública norteamericana oscilará entre un rechazo por la situación económica o continuar su apoyo frente a Rusia. De esto dependerá si el gobierno de Biden logra superar la constante electoral de las últimas décadas, cuando los votantes han castigado al gobierno en turno y se inclinan por el partido de oposición.
Profesora de la Escuela de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac Norte.
por Analicia Ruiz
La política exterior estadounidense tiene poco impacto en las elecciones, cuando acuden a las urnas los americanos se ven influenciados por los temas de política interna, el caso de Ucrania presenta un panorama distinto. La invasión por parte de Rusia a Ucrania está presente en todos los medios de comunicación, la gente está viviendo una guerra minuto a minuto. Este nivel de atención hace que la invasión a Ucrania sea el tipo de evento que podría cambiar significativamente las preferencias electorales en vísperas de la elección intermedia. La gran interrogante es si los estadounidenses continuarán apoyando el liderazgo de Biden, a pesar de la inflación y el incremento en el costo de los combustibles.
En la elección intermedia de noviembre está en juego el control de ambas cámaras legislativas federales. Es la elección más importante desde que Biden derrotó a Donald Trump en las urnas. En el Senado, los demócratas tendrán que defender su estrecha mayoría de un asiento, para garantizar que los republicanos no obstaculicen la agenda de Biden durante la segunda mitad de su mandato. Esta hazaña se veía poco posible antes de los eventos en Ucrania, por la constante baja aprobación de Biden entre la población, especialmente tras la salida de los americanos de Afganistán. Pero la crisis en Ucrania y el liderazgo de Estados Unidos a nivel internacional, presentan una oportunidad para los demócratas.
La encuesta de marzo de Reuters/Ipsos muestra que Biden cuenta con un amplio apoyo de los votantes de su partido y de los republicanos a la prohibición de las importaciones rusas de petróleo y gas natural. El conflicto ucraniano se ha convertido en una lucha por la sobrevivencia de los regimenes democráticos contra los gobiernos autoritarios y el éxito de Biden de unir a la comunidad internacional para frenar a Vladimir Putin. La gran interrogante es si el liderazgo de Biden en la arena internacional se traducirá en votos en las elecciones de noviembre.
Los republicanos han estado muy activos en culpar al gobierno demócrata de la inflación y recordar que el incremento en los precios comenzó antes que el conflicto en Ucrania. El discurso de unidad nacional se convierte en un obstáculo para regresar la atención a los temas domésticos. Tampoco el discurso de polarización de Trump parece estar alineado con el interés de los republicanos sobre temas internos, frente a los temas internacionales que levantan una emoción nacionalista de apoyo al actual gobierno. El reto para los republicanos será convencer a la población que lo internacional no puede opacar los temas internos.
Los demócratas tienen un largo camino, más de seis meses para las elecciones, para centrar la elección en el apoyo a Biden y su cruzada internacional y lograr que eso se traduzca en votos. La aprobación hacia los demócratas es volátil e impredecible. La evolución en la opinión pública norteamericana oscilará entre un rechazo por la situación económica o continuar su apoyo frente a Rusia. De esto dependerá si el gobierno de Biden logra superar la constante electoral de las últimas décadas, cuando los votantes han castigado al gobierno en turno y se inclinan por el partido de oposición.
Profesora de la Escuela de Estudios Globales de la Universidad Anáhuac Norte.
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