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Pulso CMDX | Taller Tlamaxcalli – El Sol de México

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agosto 22, 2022

Aurelien Guilabert

Aurelien Guilabert

  / lunes 22 de agosto de 2022
Entre las sorpresas místicas que habitan el oasis del número 234 de la calle de Jalapa se encuentra el histórico Taller Tlamaxcalli (“casa de los mil colores”), rescatado del sismo del 2017 con la solidaridad que caracteriza al Huerto Roma Verde. En este “espacio de los sueños y de las utopías”, como indica su puerta, se puede ver, fabricar, comprar o regalar juguetes tradicionales únicos, símbolos de las tradiciones mexicanas.
Nacido en los años 60 entre un grupo de artistas de la escuela "La Esmeralda" se convirtió en uno de los pocos espacios de oficios de juguetería y cartonería tradicional mexicana en la Capital. A sus 68 años Gepetto el juguetero (o Álvaro Santillán) da vida a juguetes promocionando el arte, la artesanía, la cultura y transmite su visión a quienes tienen la oportunidad de visitarlo con autenticidad, humor y originalidad.
En su taller se defiende al juguete como una parte fundamental en la vida del ser humano. Desde su elaboración el juguete está pensado para ser efímero. “Está creado para que se use, para que no se cuide: lo más bonito es ver como el juguete cobra vida” señala Gepetto, presentando toda la variedad de las piezas expuestas. Por eso, insiste en que un juguete deba ser económico para ser usado. En el Tlamaxcalli se puede comprar juguetes entre 30 y 400 pesos. “Cuando uno cuida al juguete entonces pierde sentido de juguete” y puede convertirse en un objeto de culto o de arte con otro tipo de valor. Varias piezas del Taller Tlamaxcalli, están expuestas en el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México o recibieron reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artesanía. Gepetto hace el énfasis en la importancia de lo colectivo y de la diversidad en la vida propia del taller como con la gran participación de su esposa Laura y de las personas que vienen al taller. Infancias, personas adultas mayores, vecinas o turistas convergen en este lugar insólito. “Es un taller de nostalgias en dónde se les enseña a las niñas y a los niños que todavía hay juguetes sin pilas”.
“La artesanía es la esencia de un lugar, de un pueblo, de una región y el artesano deja un poquito de él en lo que hace”. Contrariamente a los procesos industrializados, una de las características de la artesanía tradicional juguetera es lo único. Si bien se pueden parecer, cada juguete es uno y cuenta una historia propia de creatividad. Hoy, la situación de esta artesanía en la Ciudad carece de reconocimiento y de promoción. Si bien en la página del Gobierno de la Ciudad de México se encuentra un padrón de artesanos y productores, está reservado para las culturas de los pueblos y barrios originarios y comunidades indígenas residentes. No existe una declaratoria que proteja a las personas artesanas jugueteras y a este patrimonio cultural local. No hay un lugar específico de convergencias destinado al juguete tradicional o a las artesanías creadas en la Ciudad de México. Cartonería, máscaras, alebrijes se crean en la Ciudad de México con tradición, pero también con innovación. Los productos importados y comprados a bajo costo especialmente en el Centro de la Ciudad de México vinieron a competir con lo que realmente es y representa la artesanía en su esencia y en sus procesos. Pero lo pronto vayan a comprar su juguete.
Entre las sorpresas místicas que habitan el oasis del número 234 de la calle de Jalapa se encuentra el histórico Taller Tlamaxcalli (“casa de los mil colores”), rescatado del sismo del 2017 con la solidaridad que caracteriza al Huerto Roma Verde. En este “espacio de los sueños y de las utopías”, como indica su puerta, se puede ver, fabricar, comprar o regalar juguetes tradicionales únicos, símbolos de las tradiciones mexicanas.
Nacido en los años 60 entre un grupo de artistas de la escuela "La Esmeralda" se convirtió en uno de los pocos espacios de oficios de juguetería y cartonería tradicional mexicana en la Capital. A sus 68 años Gepetto el juguetero (o Álvaro Santillán) da vida a juguetes promocionando el arte, la artesanía, la cultura y transmite su visión a quienes tienen la oportunidad de visitarlo con autenticidad, humor y originalidad.
En su taller se defiende al juguete como una parte fundamental en la vida del ser humano. Desde su elaboración el juguete está pensado para ser efímero. “Está creado para que se use, para que no se cuide: lo más bonito es ver como el juguete cobra vida” señala Gepetto, presentando toda la variedad de las piezas expuestas. Por eso, insiste en que un juguete deba ser económico para ser usado. En el Tlamaxcalli se puede comprar juguetes entre 30 y 400 pesos. “Cuando uno cuida al juguete entonces pierde sentido de juguete” y puede convertirse en un objeto de culto o de arte con otro tipo de valor. Varias piezas del Taller Tlamaxcalli, están expuestas en el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México o recibieron reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Artesanía. Gepetto hace el énfasis en la importancia de lo colectivo y de la diversidad en la vida propia del taller como con la gran participación de su esposa Laura y de las personas que vienen al taller. Infancias, personas adultas mayores, vecinas o turistas convergen en este lugar insólito. “Es un taller de nostalgias en dónde se les enseña a las niñas y a los niños que todavía hay juguetes sin pilas”.
“La artesanía es la esencia de un lugar, de un pueblo, de una región y el artesano deja un poquito de él en lo que hace”. Contrariamente a los procesos industrializados, una de las características de la artesanía tradicional juguetera es lo único. Si bien se pueden parecer, cada juguete es uno y cuenta una historia propia de creatividad. Hoy, la situación de esta artesanía en la Ciudad carece de reconocimiento y de promoción. Si bien en la página del Gobierno de la Ciudad de México se encuentra un padrón de artesanos y productores, está reservado para las culturas de los pueblos y barrios originarios y comunidades indígenas residentes. No existe una declaratoria que proteja a las personas artesanas jugueteras y a este patrimonio cultural local. No hay un lugar específico de convergencias destinado al juguete tradicional o a las artesanías creadas en la Ciudad de México. Cartonería, máscaras, alebrijes se crean en la Ciudad de México con tradición, pero también con innovación. Los productos importados y comprados a bajo costo especialmente en el Centro de la Ciudad de México vinieron a competir con lo que realmente es y representa la artesanía en su esencia y en sus procesos. Pero lo pronto vayan a comprar su juguete.
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