/ lunes 23 de enero de 2023
Durante varias semanas la película “Ruido” dirigida por Natalia Beristain estuvo entre las más vistas en Netflix. A manera de ficción, refleja una triste realidad que vivimos en México y que se ha ido empeorando: la desaparición forzada. El año 2022 cerró con al menos 109 mil 516 personas desaparecidas. Lo peor de todo es que a pesar del extremismo de este fenómeno violento, casi único en el mundo en un país que no se encuentra oficialmente en guerra, para el Estado todo se queda en una cifra más. Es una responsabilidad colectiva impedir que la opinión pública y ciudadana nos acostumbremos y reproduzcamos esa apatía de Estado inaceptable.
Las alertas públicas y los llamados internacionales sobre la gravedad y la alta preocupación de la situación en México han movilizado voces de las organizaciones de la sociedad civil más reconocidas en el ámbito mundial en materia de Derechos Humanos, así como de las instituciones multilaterales de más alto nivel. El Comité contra la Desaparición Forzada y el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU se unieron y “urgieron a México a implementar las recomendaciones contenidas en nuestros respectivos informes para cumplir con sus obligaciones internacionales y atender prioritariamente las demandas de las decenas de miles de familiares y amigos de personas desaparecidas en el país.” Como lo hacen en el caso de otros países, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU deben quitarse la venda de los ojos y endurecer sus posturas obligando a México a atender la situación de manera eficiente, humana y prioritaria.
La realización y difusión de este tipo de cintas comprometidas y de denuncia social son de celebrarse, especialmente frente al éxito de las narcoseries que romantizan al crimen organizado o incluso en unas de ellas hacen de los criminales unos héroes. Destaca el papel de las organizaciones de la sociedad civil, del periodismo de investigación y de las familias de las víctimas, y en particular de las mujeres: crisol de sororidad, solidaridad y esperanza. Pero también resalta su estatus vulnerable cuando el Estado debería darles un estatus de protección real y un apoyo económico especial a estas personas, cuya valentía contrasta con la corrupción y la impunidad rampantes, productos del Estado fallido.
Toca promover estas películas, así como los documentales existentes, frente a la normalización de la violencia extrema cotidiana de la cual son víctimas cada vez más familias en México. Si bien hay poblaciones, comunidades o territorios más vulnerables ante este escenario deplorable sin resolver, todas, todos, todes podemos sufrirlo. Pero la atención, la visibilidad y la justicia no es la misma entre los casos. En México no existe igualdad en materia de acceso, procuración e impartición de justicia. Quien gana más o quien más poder tiene en la sociedad, cuenta con más oportunidades de acceder al sistema de justicia. Las defensorías públicas, en general a cargo de los casos de las personas que menos tienen carecen de profesionalismo y de éxito.
Exigimos una movilización nacional con una estrategia de unión nacional eficaz. Sigamos haciendo ruido, cada vez más estridente, en colectivo por un México en paz y con justicia.
Durante varias semanas la película “Ruido” dirigida por Natalia Beristain estuvo entre las más vistas en Netflix. A manera de ficción, refleja una triste realidad que vivimos en México y que se ha ido empeorando: la desaparición forzada. El año 2022 cerró con al menos 109 mil 516 personas desaparecidas. Lo peor de todo es que a pesar del extremismo de este fenómeno violento, casi único en el mundo en un país que no se encuentra oficialmente en guerra, para el Estado todo se queda en una cifra más. Es una responsabilidad colectiva impedir que la opinión pública y ciudadana nos acostumbremos y reproduzcamos esa apatía de Estado inaceptable.
Las alertas públicas y los llamados internacionales sobre la gravedad y la alta preocupación de la situación en México han movilizado voces de las organizaciones de la sociedad civil más reconocidas en el ámbito mundial en materia de Derechos Humanos, así como de las instituciones multilaterales de más alto nivel. El Comité contra la Desaparición Forzada y el Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU se unieron y “urgieron a México a implementar las recomendaciones contenidas en nuestros respectivos informes para cumplir con sus obligaciones internacionales y atender prioritariamente las demandas de las decenas de miles de familiares y amigos de personas desaparecidas en el país.” Como lo hacen en el caso de otros países, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU deben quitarse la venda de los ojos y endurecer sus posturas obligando a México a atender la situación de manera eficiente, humana y prioritaria.
La realización y difusión de este tipo de cintas comprometidas y de denuncia social son de celebrarse, especialmente frente al éxito de las narcoseries que romantizan al crimen organizado o incluso en unas de ellas hacen de los criminales unos héroes. Destaca el papel de las organizaciones de la sociedad civil, del periodismo de investigación y de las familias de las víctimas, y en particular de las mujeres: crisol de sororidad, solidaridad y esperanza. Pero también resalta su estatus vulnerable cuando el Estado debería darles un estatus de protección real y un apoyo económico especial a estas personas, cuya valentía contrasta con la corrupción y la impunidad rampantes, productos del Estado fallido.
Toca promover estas películas, así como los documentales existentes, frente a la normalización de la violencia extrema cotidiana de la cual son víctimas cada vez más familias en México. Si bien hay poblaciones, comunidades o territorios más vulnerables ante este escenario deplorable sin resolver, todas, todos, todes podemos sufrirlo. Pero la atención, la visibilidad y la justicia no es la misma entre los casos. En México no existe igualdad en materia de acceso, procuración e impartición de justicia. Quien gana más o quien más poder tiene en la sociedad, cuenta con más oportunidades de acceder al sistema de justicia. Las defensorías públicas, en general a cargo de los casos de las personas que menos tienen carecen de profesionalismo y de éxito.
Exigimos una movilización nacional con una estrategia de unión nacional eficaz. Sigamos haciendo ruido, cada vez más estridente, en colectivo por un México en paz y con justicia.
Aurelien Guilabert
Aurelien Guilabert
Aurelien Guilabert
Aurelien Guilabert
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Aurelien Guilabert
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Aurelien Guilabert
Aurelien Guilabert
Aurelien Guilabert
Justicia
OMG!
Sara Lovera
Alberto Aguilar
Eduardo Andrade
Gerardo Galarza
Análisis
Osvaldo
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