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México y España, no hay pausa. – El Sol de Cuernavaca

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febrero 21, 2022

Jorge Messeguer Guillén

Jorge Messeguer Guillén
  / jueves 17 de febrero de 2022
Poco después de la muerte del dictador español Francisco Franco, el gobierno de México encabezado por el presidente José López Portillo, acordó romper relaciones con el gobierno republicano español en el exilio que desde 1939 se encontraba radicando en París, y decidió establecer relaciones diplomáticas con el nuevo gobierno español encabezado por Adolfo Suárez. España iniciaba una transición democrática pasando de la dictadura férrea a una monarquía constitucional. Por supuesto, el monarca impuesto y heredado por voluntad del “caudillo por la gracia de Dios”.
Tuve la oportunidad en 1977, siendo un joven preparatoriano, de asistir al parque España en la Ciudad de México, en el monumento dedicado al presidente Lázaro Cárdenas, al acto solemne de rompimiento de relaciones de México con el gobierno de la España republicana en el exilio. Un momento simbólico y muy emotivo, de cariño y eterna gratitud.
México nunca tuvo relaciones diplomáticas con la dictadura de Franco. El presidente Cárdenas no reconoció al dictador, mantuvo las relaciones con el gobierno republicano español en el exilio. El general abrió las puertas a miles de españolas y españoles refugiados republicanos que salieron de España huyendo de las atrocidades del régimen de Franco apoyado por Hitler, la iglesia y por los sectores más conservadores.
Cárdenas les dio la oportunidad de iniciar una nueva vida. En ese gran éxodo de españoles, llegaron las mejores mujeres y hombres, vinieron maestras, maestros, catedráticos, poetas, científicos y sobre todo gente trabajadora que echó raíces en nuestro país con un profundo agradecimiento al presidente Cárdenas y con nostalgia por la patria perdida.
Se fundaron importantes instituciones educativas como el Colegio de México, el Instituto Luis Vives y el Colegio Madrid. Instituciones que han preservado por décadas aquellos valores universales de libertad e igualdad que le dieron sentido a la república derrocada por el franquismo. Los que pasamos por el Madrid y el Vives aprendimos las primeras letras con García Lorca y Miguel Hernández, poetas fusilados durante la guerra y prohibidos en la España franquista; conocimos y cantamos el himno republicano español y hacíamos honores a las banderas, la mexicana en primer lugar y a la republicana.
En este periodo de 1939 a 1977 la relación oficial con España estuvo congelada; inclusive tuvo periodos de gran tensión como aquel episodio en 1975 cuando el presidente Echeverría ordenó cancelar los vuelos entre Madrid y México y cerrar las oficinas de la agencia de noticias EFE por el asesinato de cinco vascos acusados de terrorismo.
Sin embargo, la relación entre el pueblo español y el mexicano se preservó a través de la cultura, el cine y la música. Po otro lado el exilio español aportó mucho al país en términos culturales, educativos y hasta empresariales.
A partir de 1977 con la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los países, la relación comercial creció de manera exponencial. Por un lado, la propia expansión de la economía española y su vinculación con la unión europea, por otro lado, por el crecimiento de nuestro país en términos demográficos y la apertura comercial impulsada en las tres últimas décadas.
España ha sido en los últimos veinte años el segundo inversor extranjero, aquí trabajan más de seis mil empresas españolas, los sectores más importantes son: energético, turismo, la banca, inmobiliario e infraestructura, entre muchos otros.
Es posible que en este intercambio comercial y económico entre México y España existan contratos en sectores como el energético y en infraestructura, que habrán de revisarse para evitar abusos, esto no representa un cambio en las relaciones entre los países ni tampoco en su relación comercial en general.
La historia de España y México en los últimos 83 años ha tenido dos etapas: la primera fue muy rica en términos humanitarios, culturales y educativos al recibir lo mejor de España en México a través de exilio y su integración a la sociedad mexicana; la segunda etapa ha estado marcada por la apertura democrática vivida en los dos países propiciando un importante crecimiento económico y comercial entre las naciones.
La relación entre los pueblos de España y México es antigua y profunda, se fortalece todos los días a través de la lengua, la cultura, el intercambio comercial y la historia en común.
Esto no va a cambiar ni es motivo de pausas.
Poco después de la muerte del dictador español Francisco Franco, el gobierno de México encabezado por el presidente José López Portillo, acordó romper relaciones con el gobierno republicano español en el exilio que desde 1939 se encontraba radicando en París, y decidió establecer relaciones diplomáticas con el nuevo gobierno español encabezado por Adolfo Suárez. España iniciaba una transición democrática pasando de la dictadura férrea a una monarquía constitucional. Por supuesto, el monarca impuesto y heredado por voluntad del “caudillo por la gracia de Dios”.
Tuve la oportunidad en 1977, siendo un joven preparatoriano, de asistir al parque España en la Ciudad de México, en el monumento dedicado al presidente Lázaro Cárdenas, al acto solemne de rompimiento de relaciones de México con el gobierno de la España republicana en el exilio. Un momento simbólico y muy emotivo, de cariño y eterna gratitud.
México nunca tuvo relaciones diplomáticas con la dictadura de Franco. El presidente Cárdenas no reconoció al dictador, mantuvo las relaciones con el gobierno republicano español en el exilio. El general abrió las puertas a miles de españolas y españoles refugiados republicanos que salieron de España huyendo de las atrocidades del régimen de Franco apoyado por Hitler, la iglesia y por los sectores más conservadores.
Cárdenas les dio la oportunidad de iniciar una nueva vida. En ese gran éxodo de españoles, llegaron las mejores mujeres y hombres, vinieron maestras, maestros, catedráticos, poetas, científicos y sobre todo gente trabajadora que echó raíces en nuestro país con un profundo agradecimiento al presidente Cárdenas y con nostalgia por la patria perdida.
Se fundaron importantes instituciones educativas como el Colegio de México, el Instituto Luis Vives y el Colegio Madrid. Instituciones que han preservado por décadas aquellos valores universales de libertad e igualdad que le dieron sentido a la república derrocada por el franquismo. Los que pasamos por el Madrid y el Vives aprendimos las primeras letras con García Lorca y Miguel Hernández, poetas fusilados durante la guerra y prohibidos en la España franquista; conocimos y cantamos el himno republicano español y hacíamos honores a las banderas, la mexicana en primer lugar y a la republicana.
En este periodo de 1939 a 1977 la relación oficial con España estuvo congelada; inclusive tuvo periodos de gran tensión como aquel episodio en 1975 cuando el presidente Echeverría ordenó cancelar los vuelos entre Madrid y México y cerrar las oficinas de la agencia de noticias EFE por el asesinato de cinco vascos acusados de terrorismo.
Sin embargo, la relación entre el pueblo español y el mexicano se preservó a través de la cultura, el cine y la música. Po otro lado el exilio español aportó mucho al país en términos culturales, educativos y hasta empresariales.
A partir de 1977 con la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los países, la relación comercial creció de manera exponencial. Por un lado, la propia expansión de la economía española y su vinculación con la unión europea, por otro lado, por el crecimiento de nuestro país en términos demográficos y la apertura comercial impulsada en las tres últimas décadas.
España ha sido en los últimos veinte años el segundo inversor extranjero, aquí trabajan más de seis mil empresas españolas, los sectores más importantes son: energético, turismo, la banca, inmobiliario e infraestructura, entre muchos otros.
Es posible que en este intercambio comercial y económico entre México y España existan contratos en sectores como el energético y en infraestructura, que habrán de revisarse para evitar abusos, esto no representa un cambio en las relaciones entre los países ni tampoco en su relación comercial en general.
La historia de España y México en los últimos 83 años ha tenido dos etapas: la primera fue muy rica en términos humanitarios, culturales y educativos al recibir lo mejor de España en México a través de exilio y su integración a la sociedad mexicana; la segunda etapa ha estado marcada por la apertura democrática vivida en los dos países propiciando un importante crecimiento económico y comercial entre las naciones.
La relación entre los pueblos de España y México es antigua y profunda, se fortalece todos los días a través de la lengua, la cultura, el intercambio comercial y la historia en común.
Esto no va a cambiar ni es motivo de pausas.
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