MONTERREY.— Desde la casa de los Rayados, el fenómeno mundial del momento, el Conejo Malo de la música urbana, Bad Bunny, presentó un espectáculo colosal.
Al cabo de una impaciente espera de hora y media, a las 22:30 horas por fin llegó a su cita Benito Antonio Martínez Ocasio con los más de 50 mil fans que abrazaron su “World’s Hottest Tour” desde el Estadio BBVA, donde anoche se presentó de nuevo.
En pleno diciembre, con un “chipi chipi” intermitente, Bad Bunny trasladó hasta tierras regias su isla musical, con camastros y palmeras que adornaron su imponente escenario.
Tres pantallas gigantes fueron el foco principal del espectáculo del puertorriqueño quien por tercer año consecutivo es el artista más escuchado en Spotify, con más de 18 mil 500 millones de reproducciones en el 2022.
Se apagaron las luces y al centro del escenario, sentado en un camastro, Bad Bunny abrió su concierto con el tema “Moscow Mule”.
El coro masivo de los miles de espectadores que anteanoche llenaron el primero de los dos conciertos programados, hizo olvidar las horas de espera.
“¿Monterrey quiere perreo?”, preguntó el cantante de 28 años, la respuesta fue obvia, todos perrearon desde el primer segundo, hombres y mujeres por igual.
Regios o foráneos se unieron en un solo corazón para zambullirse en el mar de la diversión del boricua.
“La vida es un ratito y hay que disfrutarla como la noche de hoy”, expresó para cantar “Un ratito”.
La efervescencia de disfrutar de Benito, nombre que coreó la multitud de repetidas ocasiones, prendió fuego en el ambiente festivo y divertido.
“Buenas noches Monterrey. Buenas noches México. Bienvenidos al World’s Hottest Tour más caliente del mundo”, saludó. Los gritos del público estallaron, mientras la gente aun entraba al concierto.
“Esperamos mucho tiempo para este día y por fin le ha tocado el turno a México. No sabía que este lugar era tan grande, gracias por venir a compartir con nosotros, lo único que les voy a pedir a cambio es que disfruten de la noche, que bailen, brinquen, que perreen, que suden. Esto es de ustedes, este no es un concierto cualquiera, esta noche es un maldito ‘party’”, agregó el boricua.
Los miles de brazaletes que entregaron al público en la entrada se encendieron y dieron brillo al estadio, así como los cientos de láser que se dispararon desde el escenario e impactaron directo a la audiencia.
Aunque el mayor tiempo estuvo solo desde su isla, una veintena de bailarines se unieron al cantante para “perrear” a ritmo de “Tarot”.
La fiesta fue amenizada con un set list que incluyó “Party”, “La corriente”, “Neverita”, “Ni bien ni mal”, entre otros.
El material de Taylor Swift, en la vitrina histórica

