David Colmenares
/ sábado 12 de marzo de 2022
Con el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la OLACEFS presentó su Política de Igualdad de Género y No Discriminación, como una aportación para promover la transversalización de la perspectiva de género y avanzar en la reducción de la desigualdad en América Latina y el Caribe a través de la fiscalización superior. Adicionalmente, contribuye a lograr la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas), considerando el impacto diferenciado de las malas prácticas en el ejercicio de los recursos públicos.
La Política de Igualdad de Género y No Discriminación busca orientar a las EFS sobre los principios que deben regir su actuación en materia de género y no discriminación, ayudarlas a detectar oportunidades de mejora y sugerirles acciones para generar cambios sustantivos, que les permitan construir su propia ruta para consolidar la igualdad, el respeto y la inclusión en su operación..
La nueva política se desarrolla en seis ejes, que consideran temáticas clave para consolidar una cultura ética y organizacional que favorezca la igualdad y la inclusión, prevenga y sancione actos de hostigamiento, acoso o discriminación y les permita gestionar su talento humano de la mejor manera posible, favoreciendo la conciliación de la vida profesional y personal y alentar la realización de auditorías coordinadas con enfoque de género, inclusión y diversidad e intercambiar buenas prácticas y lecciones aprendidas. Las recomendaciones que integran la Política, acompañadas por una guía para facilitar su implementación, fueron desarrolladas a través del trabajo conjunto y colaborativo de las trece EFS que conforman el Grupo de Trabajo de Igualdad de Género y No Discriminación (GTG), a partir de los principios de: igualdad y no discriminación; participación plural; respeto y valoración de la diversidad; y, corresponsabilidad laboral. De igual forma, la política se caracteriza por ser integral, preventiva, participativa, ejecutiva, eficiente, medible, flexible y revisable.
Las recomendaciones abarcan, de manera integral, distintos aspectos de las EFS y su labor, que van desde el ejercicio de auditoría, hasta su cultura organizacional y ética, buscando atender a todos y todas, así como consolidar una actitud participativa, que se traduzca en una cultura que permita establecer ambientes de trabajo éticos, armónicos, seguros, incluyentes, libres de discriminación y de violencia.
Como parte de su colaboración en el GTG, la Auditoría Superior de la Federación desarrolló en colaboración con las EFS de Brasil, Chile y Puerto Rico, el eje de inclusión. Este eje, se inspira en la idea de no dejar a nadie atrás y se centra en la atención de las distintas circunstancias que inciden en las brechas de desigualdad y pueden agravar la discriminación que afecta a una persona, debido a una combinación de factores, como la identidad de género o la orientación sexual, las discapacidades, la edad, la etnicidad o la condición migratoria y propone una serie de medidas para responder a ellas, en base a principios básicos para lograrlo y evitar que las discapacidades, la impronta cultural o la edad se traduzcan en obstáculos para el desarrollo personal y profesional de quienes laboran en nuestras entidades.
Promover la igualdad y hacer frente a la discriminación al interior de las EFS y adoptar este enfoque en nuestras auditorías es, además, un tema de congruencia, ya que al ser las instituciones que velamos por el correcto manejo de los recursos públicos y la mejora continua de las entidades gubernamentales, debemos liderear con ejemplo y propiciar un alto nivel de responsabilidad y compromiso con los más altos valores del servicio público y contribuir a reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de todas y todos.
Con el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la OLACEFS presentó su Política de Igualdad de Género y No Discriminación, como una aportación para promover la transversalización de la perspectiva de género y avanzar en la reducción de la desigualdad en América Latina y el Caribe a través de la fiscalización superior. Adicionalmente, contribuye a lograr la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas), considerando el impacto diferenciado de las malas prácticas en el ejercicio de los recursos públicos.
La Política de Igualdad de Género y No Discriminación busca orientar a las EFS sobre los principios que deben regir su actuación en materia de género y no discriminación, ayudarlas a detectar oportunidades de mejora y sugerirles acciones para generar cambios sustantivos, que les permitan construir su propia ruta para consolidar la igualdad, el respeto y la inclusión en su operación..
La nueva política se desarrolla en seis ejes, que consideran temáticas clave para consolidar una cultura ética y organizacional que favorezca la igualdad y la inclusión, prevenga y sancione actos de hostigamiento, acoso o discriminación y les permita gestionar su talento humano de la mejor manera posible, favoreciendo la conciliación de la vida profesional y personal y alentar la realización de auditorías coordinadas con enfoque de género, inclusión y diversidad e intercambiar buenas prácticas y lecciones aprendidas. Las recomendaciones que integran la Política, acompañadas por una guía para facilitar su implementación, fueron desarrolladas a través del trabajo conjunto y colaborativo de las trece EFS que conforman el Grupo de Trabajo de Igualdad de Género y No Discriminación (GTG), a partir de los principios de: igualdad y no discriminación; participación plural; respeto y valoración de la diversidad; y, corresponsabilidad laboral. De igual forma, la política se caracteriza por ser integral, preventiva, participativa, ejecutiva, eficiente, medible, flexible y revisable.
Las recomendaciones abarcan, de manera integral, distintos aspectos de las EFS y su labor, que van desde el ejercicio de auditoría, hasta su cultura organizacional y ética, buscando atender a todos y todas, así como consolidar una actitud participativa, que se traduzca en una cultura que permita establecer ambientes de trabajo éticos, armónicos, seguros, incluyentes, libres de discriminación y de violencia.
Como parte de su colaboración en el GTG, la Auditoría Superior de la Federación desarrolló en colaboración con las EFS de Brasil, Chile y Puerto Rico, el eje de inclusión. Este eje, se inspira en la idea de no dejar a nadie atrás y se centra en la atención de las distintas circunstancias que inciden en las brechas de desigualdad y pueden agravar la discriminación que afecta a una persona, debido a una combinación de factores, como la identidad de género o la orientación sexual, las discapacidades, la edad, la etnicidad o la condición migratoria y propone una serie de medidas para responder a ellas, en base a principios básicos para lograrlo y evitar que las discapacidades, la impronta cultural o la edad se traduzcan en obstáculos para el desarrollo personal y profesional de quienes laboran en nuestras entidades.
Promover la igualdad y hacer frente a la discriminación al interior de las EFS y adoptar este enfoque en nuestras auditorías es, además, un tema de congruencia, ya que al ser las instituciones que velamos por el correcto manejo de los recursos públicos y la mejora continua de las entidades gubernamentales, debemos liderear con ejemplo y propiciar un alto nivel de responsabilidad y compromiso con los más altos valores del servicio público y contribuir a reducir la desigualdad y mejorar las condiciones de vida de todas y todos.
David Colmenares
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CDMX
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Columnista invitado
Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales
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