/ miércoles 28 de diciembre de 2022
Concluidas las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, Europa inició un lento y tortuoso camino para reconstruir sus infraestructuras, sus comunidades y sus gobiernos. En 1952 bajo la guía de estadistas como Robert Schuman, inició un exitoso proceso de integración económica denominado Comunidad Europea del Carbón y el Acero conformado por Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda, la primera semilla de lo que 70 años después sería la Unión Europea (UE) que agrupa a 27 naciones que cuentan con moneda única y pasaporte comunitario.
Resultaba urgente instituir gobiernos capaces de sortear y lidiar con sociedades afligidas y exhaustas; el éxito del Plan Marshall vigente de 1948 a 1952 contribuyó al renacimiento económico en Europa occidental que consolidó el Estado de Bienestar en tiempos de Guerra Fría.
Indistintamente desde la posguerra, se sucedieron gobiernos de ideología progresista e incluso de derecha con políticos de la talla de Willy Brandt, Mitterrand o Thatcher, Andreotti o Kohl quienes a su estilo definieron y moldearon a las sociedades de finales de Siglo. La moderación y la mesura de esos políticos ha dado paso ahora a la intemperancia y al exceso de sus sucesores, y peor aún, al ascenso de formaciones políticas de extrema derecha o abiertamente fascistas.
Reino Unido, admirado siempre por la solidez de su régimen político es hoy una comedia Shakesperiana: entre 2016 y 2022 ha contado con cinco primeras y primeros ministros; desde su emancipación de la comunidad europea como consecuencia del Brexit, no ha conocido la estabilidad política ni la económica teniendo como corolario un gobierno de apenas mes y medio de duración obsesionado con aplicar recetas económicas draconianas en tiempos de crisis bajo el mandato de Liz Truss.
Al sur del continente, la narrativa es similar: la admirada Italia ha sido víctima de un sistema político en perpetua incertidumbre que ha formado 23 gobiernos en los últimos 35 años (un nuevo primer ministro cada año y medio); en septiembre la ultraderechista Georgia Meloni líder de “Hermanos de Italia” fue la primera mujer electa para presidir el Consejo de Ministros de la República Italiana.
La solidaridad y trabajo conjunto, sello característico de las naciones del viejo continente, se ha visto débil y dubitativa como ha sido evidente durante el conflicto bélico en Ucrania. El factor ideológico sin duda es determinante pues de los 27 gobiernos de la UE, 14 son de derecha y centro derecha, 7 de centro izquierda y apenas 6 de centro.
Muchas cosas son de admirarse en la UE, incluidas políticas públicas con enfoque social y hacia la igualdad, sin embargo hay añoranza por su otrora estabilidad.
Concluidas las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial, Europa inició un lento y tortuoso camino para reconstruir sus infraestructuras, sus comunidades y sus gobiernos. En 1952 bajo la guía de estadistas como Robert Schuman, inició un exitoso proceso de integración económica denominado Comunidad Europea del Carbón y el Acero conformado por Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda, la primera semilla de lo que 70 años después sería la Unión Europea (UE) que agrupa a 27 naciones que cuentan con moneda única y pasaporte comunitario.
Resultaba urgente instituir gobiernos capaces de sortear y lidiar con sociedades afligidas y exhaustas; el éxito del Plan Marshall vigente de 1948 a 1952 contribuyó al renacimiento económico en Europa occidental que consolidó el Estado de Bienestar en tiempos de Guerra Fría.
Indistintamente desde la posguerra, se sucedieron gobiernos de ideología progresista e incluso de derecha con políticos de la talla de Willy Brandt, Mitterrand o Thatcher, Andreotti o Kohl quienes a su estilo definieron y moldearon a las sociedades de finales de Siglo. La moderación y la mesura de esos políticos ha dado paso ahora a la intemperancia y al exceso de sus sucesores, y peor aún, al ascenso de formaciones políticas de extrema derecha o abiertamente fascistas.
Reino Unido, admirado siempre por la solidez de su régimen político es hoy una comedia Shakesperiana: entre 2016 y 2022 ha contado con cinco primeras y primeros ministros; desde su emancipación de la comunidad europea como consecuencia del Brexit, no ha conocido la estabilidad política ni la económica teniendo como corolario un gobierno de apenas mes y medio de duración obsesionado con aplicar recetas económicas draconianas en tiempos de crisis bajo el mandato de Liz Truss.
Al sur del continente, la narrativa es similar: la admirada Italia ha sido víctima de un sistema político en perpetua incertidumbre que ha formado 23 gobiernos en los últimos 35 años (un nuevo primer ministro cada año y medio); en septiembre la ultraderechista Georgia Meloni líder de “Hermanos de Italia” fue la primera mujer electa para presidir el Consejo de Ministros de la República Italiana.
La solidaridad y trabajo conjunto, sello característico de las naciones del viejo continente, se ha visto débil y dubitativa como ha sido evidente durante el conflicto bélico en Ucrania. El factor ideológico sin duda es determinante pues de los 27 gobiernos de la UE, 14 son de derecha y centro derecha, 7 de centro izquierda y apenas 6 de centro.
Muchas cosas son de admirarse en la UE, incluidas políticas públicas con enfoque social y hacia la igualdad, sin embargo hay añoranza por su otrora estabilidad.
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Claudia Corichi
Celebridades
Mundo
Hiroshi Takahashi
A la sombra El Sol de México
Luis Carriles
José Alfonso Suárez del Real
Análisis
Análisis
Related News
Vecinos de Benito Juárez piden atender afectaciones por eventos en Plaza México y Estadio Ciudad de los Deportes – El Sol de México

