Global Anáhuac
/ martes 6 de septiembre de 2022
Por Maria Luisa Calero*
El pasado 22 de agosto, las autoridades de la República de Chipre dieron a conocer el descubrimiento de un nuevo yacimiento de gas natural con un volumen aproximado de 2,5 trillones de pies cúbicos (TCF). El hallazgo, efectuado por el consorcio compuesto por la compañía italiana Eni y Total Energies de Francia, se localiza en el pozo Cronos-1, a 160 kilómetros de la costa.
La ministra de Energía chipriota, Natasa Pilidu, declaró que la explotación de gas es una prioridad estratégica para su país, especialmente ante la necesidad de la Unión Europea (UE) de desvincularse del gas ruso. El hallazgo, está convencida, incrementa la posibilidad de encontrar yacimientos de gas adicionales, lo que a su vez creará condiciones favorables para la inversión extranjera. Así, confirmó que pronto comenzarán perforaciones en la misma zona, en un nuevo pozo denominado Zeus-1, y aseguró que su país estará en posición de exportar gas en los próximos 4 o 5 años.
Turquía, que disputa áreas del Mediterráneo oriental y asegura que las perforaciones violan su plataforma continental, ha amenazado diciendo que no permitirá que ningún país o empresa extranjera realice actividades de explotación en su jurisdicción marítima y que defenderá tanto su derecho como el de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC).
Cabe señalar que Turquía ocupó el 37% del territorio de la isla en 1974, y desde entonces está dividida en dos: al sur se encuentra la República de Chipre (en adelante solo Chipre), que desde 2004 es miembro de la UE. Al norte se ubica la RTNC, un Estado no reconocido por la comunidad internacional, excepto por Turquía.
La meta de Chipre, en cooperación con sus aliados Grecia, Israel y Egipto, es que se abran las posibilidades para que el Mediterráneo oriental sea una alternativa de suministro de energía para la UE. Pero la realidad es que a la isla le falta infraestructura y requiere de inversión para que empiece a producir gas.
En un mundo envuelto en una crisis energética, el hallazgo en Cronos-1 es bienvenido, pero hay que verlo con un cierto realismo. Europa ha dejado claro que necesita nuevos suministros de energía, pero su posición oficial es ir reduciendo el consumo en al menos el 55% para 2030, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para cuando Chipre pueda suministrar gas, es probable que sea tarde.
Por lo anterior, Chipre no debe desperdiciar la oportunidad para voltear a Asia, donde la demanda de gas aumenta. Pero para eso, se requiere que los riesgos geopolíticos impuestos por Turquía sean eliminados; en otras palabras, resolver el llamado Problema de Chipre, el cual consiste en solucionar la partición de la isla.
Por su parte, mientras las amenazas por parte de Turquía continúen y las políticas energéticas europeas no cambien, los inversionistas no estarán incentivados a comprometer sus recursos para construir la infraestructura requerida para la explotación, ni a involucrarse en proyectos de largo plazo que dependan de surtir gas a la Unión Europea.
Lo anterior deja a Chipre con pocas opciones para explotar sus reservas, quedando a la merced de que exista un cambio de las políticas energéticas de la UE, sobre las cuáles no tiene influencia, y de que se solucione el Problema de Chipre.
*Titular Cátedra A.G. Leventis en Estudios de Chipre, Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México
Por Maria Luisa Calero*
El pasado 22 de agosto, las autoridades de la República de Chipre dieron a conocer el descubrimiento de un nuevo yacimiento de gas natural con un volumen aproximado de 2,5 trillones de pies cúbicos (TCF). El hallazgo, efectuado por el consorcio compuesto por la compañía italiana Eni y Total Energies de Francia, se localiza en el pozo Cronos-1, a 160 kilómetros de la costa.
La ministra de Energía chipriota, Natasa Pilidu, declaró que la explotación de gas es una prioridad estratégica para su país, especialmente ante la necesidad de la Unión Europea (UE) de desvincularse del gas ruso. El hallazgo, está convencida, incrementa la posibilidad de encontrar yacimientos de gas adicionales, lo que a su vez creará condiciones favorables para la inversión extranjera. Así, confirmó que pronto comenzarán perforaciones en la misma zona, en un nuevo pozo denominado Zeus-1, y aseguró que su país estará en posición de exportar gas en los próximos 4 o 5 años.
Turquía, que disputa áreas del Mediterráneo oriental y asegura que las perforaciones violan su plataforma continental, ha amenazado diciendo que no permitirá que ningún país o empresa extranjera realice actividades de explotación en su jurisdicción marítima y que defenderá tanto su derecho como el de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC).
Cabe señalar que Turquía ocupó el 37% del territorio de la isla en 1974, y desde entonces está dividida en dos: al sur se encuentra la República de Chipre (en adelante solo Chipre), que desde 2004 es miembro de la UE. Al norte se ubica la RTNC, un Estado no reconocido por la comunidad internacional, excepto por Turquía.
La meta de Chipre, en cooperación con sus aliados Grecia, Israel y Egipto, es que se abran las posibilidades para que el Mediterráneo oriental sea una alternativa de suministro de energía para la UE. Pero la realidad es que a la isla le falta infraestructura y requiere de inversión para que empiece a producir gas.
En un mundo envuelto en una crisis energética, el hallazgo en Cronos-1 es bienvenido, pero hay que verlo con un cierto realismo. Europa ha dejado claro que necesita nuevos suministros de energía, pero su posición oficial es ir reduciendo el consumo en al menos el 55% para 2030, con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050. Para cuando Chipre pueda suministrar gas, es probable que sea tarde.
Por lo anterior, Chipre no debe desperdiciar la oportunidad para voltear a Asia, donde la demanda de gas aumenta. Pero para eso, se requiere que los riesgos geopolíticos impuestos por Turquía sean eliminados; en otras palabras, resolver el llamado Problema de Chipre, el cual consiste en solucionar la partición de la isla.
Por su parte, mientras las amenazas por parte de Turquía continúen y las políticas energéticas europeas no cambien, los inversionistas no estarán incentivados a comprometer sus recursos para construir la infraestructura requerida para la explotación, ni a involucrarse en proyectos de largo plazo que dependan de surtir gas a la Unión Europea.
Lo anterior deja a Chipre con pocas opciones para explotar sus reservas, quedando a la merced de que exista un cambio de las políticas energéticas de la UE, sobre las cuáles no tiene influencia, y de que se solucione el Problema de Chipre.
*Titular Cátedra A.G. Leventis en Estudios de Chipre, Facultad de Estudios Globales, Universidad Anáhuac México
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