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Ciencia y Tecnología

Transitar de las Oficinas de Transferencia de Tecnología a las Oficinas de Transferencia Social del Conocimiento – El Sol de México

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febrero 11, 2022

México es Ciencia

México es Ciencia
  / viernes 11 de febrero de 2022
Karla Suzeth Trejo Berumen y Luis Felipe Beltrán Morales (Cibnor)

Entre los años de 2008 y 2009, México buscaba transitar hacia una economía basada en el conocimiento promoviendo un sector productivo más competitivo, impulsado por las actividades de innovación tecnológica de las empresas, de manera conjunta con los Centros Públicos de Investigación y/o Instituciones de Educación Superior (Conacyt, SF). Las Oficinas de Transferencia de Tecnología (OTT), encargadas de la articulación y dinamización del Sistema Nacional de Innovación, fueron un vehículo importante para estimular la colaboración industria–academia, basado en el modelo de vinculación de la triple hélice, en los cambios en la política pública nacional –particularmente, en los decretos de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología (DOF, SF) –, en los Programas Especiales de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018, así como en los programas de apoyo que emitía Conacyt y la Secretaría de Economía para su profesionalización y constitución (Conacyt, 2015).
Los contextos: social, político, económico, cultural y ambiental han dado giros inesperados. En los últimos diez años, se ha observado ciertos cambios como, una aceleración tecnológica de la industria 4.0; la brecha de la desigualdad ─a pesar de los esfuerzos tecnológicos, políticos y sociales─, sigue existiendo. Se ha demostrado que la inversión en innovación tecnológica ha contribuido poco en la reducción de la brecha en la desigualdad, pobreza e indigencia en América Latina (ONU-Cepal, 2016); la pandemia ocasionada por el virus covid-19 que afectó a la humanidad resaltó la vulnerabilidad del ser humano ante eventos impredecibles, acentuando las fallas sistémicas tanto económicas, sociales, en la salud, en el medio ambiente y, propiamente, los esfuerzos por la innovación. Entre otras cosas, lo anterior ha puesto de manifiesto la necesidad de adaptación y resiliencia para construir nuevos caminos a transitar en materia de transferencia de tecnología.

Ha sido importante detenerse, cuestionar, reflexionar y replantear cómo es que en México las OTT contribuyen a dicha adaptación y resiliencia; para ello, las mismas unidades de enlace (OTT) también deben transformarse desde lo interno. Las condiciones actuales enmarcan y contextualizan el modo de operación de una OTT, por lo que se invita a replantearse los esquemas de trabajo interno desde una perspectiva más social y basada en el modelo de la quíntuple hélice propuesto por Carayannis et al. (2012) ─que considera la academia, el gobierno, la empresa/industria, sociedad y el medio ambiente─, proponiendo un nuevo esquema de transferencia de conocimiento.
Se trata de transitar de las Oficinas de Transferencia de Tecnología (OTT) hacia las Oficinas de Transferencia Social del Conocimiento (OTSC) como una alternativa de transformación contextualizada a nuestro entorno, promoviendo la innovación social como fundamento: esto es, llevarlas hacia un concepto más abierto e inclusivo, más allá de mejorar la competitividad de la empresa, donde todas las esferas de la sociedad se puedan visualizar en este nuevo concepto.
La OTSC se define como una unidad de enlace cuyo propósito es dinamizar las distintas acciones encaminadas hacia el bienestar y la sostenibilidad de una sociedad y no a un ente en particular; los esfuerzos de la academia y su vinculación se dirigen hacia la atención de los retos y desafios de sociedad en general o un grupo amplio de población. La propuesta es que este término promueva la colaboración entre todas las partes del sistema bajo las nuevas tendencias de vinculación fundamentada en la innovación social, donde la innovación tecnológica sería complementaria a ésta.

Aunque ambos conceptos, la OTT y la OTSC, tengan como esencia la articulación y dinamización de un sistema de innovación, la diferencia radica en la finalidad de dichas acciones. El concepto de competencia se trasciende hacia el de colaboración y la innovación se encamina de una cerrada hacia una abierta. Así, la innovación social tiene mayor protagonismo, entendiendo que tanto la innovación social como la tecnológica son complementarias, y en ningún momento antagónicas.
Para una OTSC, sus operaciones estarán basadas en los diagnósticos de las diferentes condiciones regionales y sus subsistemas productivos. Esto permitiría caracterizar las instituciones locales, atender las demandas de los grupos sectoriales, pero también la problemática social y ambiental a resolver en cierto grupo territorial. Las políticas públicas regionales/locales inciden en la promoción de la innovación social; para ello, debe existir una política de innovación que incluya tanto a los componentes tecnológicos como los sociales.
El reto está en plantearse no solo la construcción de una sociedad del conocimiento, sino una sociedad del conocimiento hacia la sustentabilidad, que se mida más por la calidad y bienestar de su población.
En el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste S.C. (Cibnor), esta transición surgió a finales del 2019, cuando la Oficina de Transferencia de Tecnología se transforma en la Oficina de Transferencia Social del Conocimiento e Innovación Tecnológica (OTSCEIT). El cambio fue importante en la medida en que se desprende el interés de formar una subcoordinación especializada en Emprendimiento e Incubación de Base Científica y Tecnológica (Subincuba) que promueva la generación de modelos innovadores sociales que tengan una mejor relación entre el costo–beneficio/beneficiarios, que sean escalables, sustentables, sostenibles y posibles de convertirse en programas y/o política pública que puedan beneficiar a grupos amplios de la población, principalmente, a aquella más vulnerable.

Subincuba promueve el ecosistema emprendedor del Cibnor con los distintos actores del sistema de innovación internacional, nacional, regional y local, contribuyendo al desarrollo económico, humano y productivo de nuestra sociedad. Cuenta con un modelo de incubación propio que se adapta al estado de avance de cada emprendimiento científico.
Dentro de sus distintos programas, destaca el “Taller de pre-incubación” donde se da un acompañamiento al emprendedor en un periodo de cuatro meses para construir y fortalecer su proyecto bajo la nueva tendencia de generación de emprendimientos sociales y sustentables apoyados en el esquema de la quíntuple hélice. Se invita a reflexionar sobre el desarrollo de un nuevo esquema de transferencia de tecnología, contextualizado a las necesidades de la población vulnerable y el sector productivo en el contexto local, territorial como oportunidad a reestructurarse, en favor de un equilibrio entre la política de impulso a la innovación tecnológica como a la innovación social, mediante la generación de emprendimientos sociales que nos encaminen a una sociedad con una mayor independencia tecnológica, más innovadora, emprendedora, inclusiva, reflexiva y con respeto al medio ambiente.
Los invitamos a que conozcan los programas que ofrece Subincuba.


Referencias
[1] Carayannis, Elias, Barth, Thorsten y Campbell, David (2012), “The Quintuple Helix innovation model: global warming as a challenge and driver for innovation” Journal of innovation and entrepreneurship, 1 (1), Nueva York, Springer Open, pp. 1-12.
[2] Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) (SF), “Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación 2008-2012”, Ciudad de México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología< https://n9.cl/em3oh>,09 de Febrero 2022
[3] Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) (2015), “Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación 2014-2018”, Ciudad de México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología< https://acortar.link/YqbL7m >, 09 de Febrero 2022.
[4] DOF (Diario Oficial de la Federación) (SF), “Decretos de Reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología”, Ciudad de México, Cámara de Diputados LXV Legislatura <http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lct.htm>, 08 de Febrero 2022.
[5] ONU-Cepal (Organización de las Naciones Unidas- Comisión Económica Para América Latina) (2016), Ciencia, tecnología e innovación en la economía digital: La situación de América Latina y el Caribe. Segunda Reunión de la Conferencia de Ciencia, Innovación y TIC de la Cepal, Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe.


Palabras clave. Transferencia de tecnología, transferencia social del conocimiento, innovación, México.

Autores
Karla Suzeth Trejo-Berumen es doctora en desarrollo sustentable y globalización por la UABCS. Actualmente, es subcoordinadora de Emprendimiento e Incubación de Base Científica y Tecnológica, perteneciente a la COVITECS del Cibnor. Miembro SNI. Su principal actividad es colaborar y contribuir a reducir la brecha entre la investigación, el desarrollo, la innovación y los retos de la sociedad. Las lineas de investigación son: economía de la innovación, emprendimiento basado en ciencia y tecnología, trasferencia y apropiación social del conocimiento.
Luis Felipe Beltrán-Morales es doctor en Ciencias por el Centro Europa Latinoamérica (EULA) de la Universidad de Concepción, Chile. Investigador titular adscrito al Programa de Planeación Ambiental y Conservación del Cibnor, S.C. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores en México, Nivel III. Las líneas de investigación son economía de la innovación, economía de recursos naturales y sustentabilidad.
Correo de contacto: ktrejo@cibnor.mx

***
El blog México es ciencia está en Facebook, https://www.facebook.com/mexicoesciencia y Twitter, https://twitter.com/MexicoesCiencia ¡Síganos!

Karla Suzeth Trejo Berumen y Luis Felipe Beltrán Morales (Cibnor)

Entre los años de 2008 y 2009, México buscaba transitar hacia una economía basada en el conocimiento promoviendo un sector productivo más competitivo, impulsado por las actividades de innovación tecnológica de las empresas, de manera conjunta con los Centros Públicos de Investigación y/o Instituciones de Educación Superior (Conacyt, SF). Las Oficinas de Transferencia de Tecnología (OTT), encargadas de la articulación y dinamización del Sistema Nacional de Innovación, fueron un vehículo importante para estimular la colaboración industria–academia, basado en el modelo de vinculación de la triple hélice, en los cambios en la política pública nacional –particularmente, en los decretos de reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología (DOF, SF) –, en los Programas Especiales de Ciencia, Tecnología e Innovación 2014-2018, así como en los programas de apoyo que emitía Conacyt y la Secretaría de Economía para su profesionalización y constitución (Conacyt, 2015).
Los contextos: social, político, económico, cultural y ambiental han dado giros inesperados. En los últimos diez años, se ha observado ciertos cambios como, una aceleración tecnológica de la industria 4.0; la brecha de la desigualdad ─a pesar de los esfuerzos tecnológicos, políticos y sociales─, sigue existiendo. Se ha demostrado que la inversión en innovación tecnológica ha contribuido poco en la reducción de la brecha en la desigualdad, pobreza e indigencia en América Latina (ONU-Cepal, 2016); la pandemia ocasionada por el virus covid-19 que afectó a la humanidad resaltó la vulnerabilidad del ser humano ante eventos impredecibles, acentuando las fallas sistémicas tanto económicas, sociales, en la salud, en el medio ambiente y, propiamente, los esfuerzos por la innovación. Entre otras cosas, lo anterior ha puesto de manifiesto la necesidad de adaptación y resiliencia para construir nuevos caminos a transitar en materia de transferencia de tecnología.

Ha sido importante detenerse, cuestionar, reflexionar y replantear cómo es que en México las OTT contribuyen a dicha adaptación y resiliencia; para ello, las mismas unidades de enlace (OTT) también deben transformarse desde lo interno. Las condiciones actuales enmarcan y contextualizan el modo de operación de una OTT, por lo que se invita a replantearse los esquemas de trabajo interno desde una perspectiva más social y basada en el modelo de la quíntuple hélice propuesto por Carayannis et al. (2012) ─que considera la academia, el gobierno, la empresa/industria, sociedad y el medio ambiente─, proponiendo un nuevo esquema de transferencia de conocimiento.
Se trata de transitar de las Oficinas de Transferencia de Tecnología (OTT) hacia las Oficinas de Transferencia Social del Conocimiento (OTSC) como una alternativa de transformación contextualizada a nuestro entorno, promoviendo la innovación social como fundamento: esto es, llevarlas hacia un concepto más abierto e inclusivo, más allá de mejorar la competitividad de la empresa, donde todas las esferas de la sociedad se puedan visualizar en este nuevo concepto.
La OTSC se define como una unidad de enlace cuyo propósito es dinamizar las distintas acciones encaminadas hacia el bienestar y la sostenibilidad de una sociedad y no a un ente en particular; los esfuerzos de la academia y su vinculación se dirigen hacia la atención de los retos y desafios de sociedad en general o un grupo amplio de población. La propuesta es que este término promueva la colaboración entre todas las partes del sistema bajo las nuevas tendencias de vinculación fundamentada en la innovación social, donde la innovación tecnológica sería complementaria a ésta.

Aunque ambos conceptos, la OTT y la OTSC, tengan como esencia la articulación y dinamización de un sistema de innovación, la diferencia radica en la finalidad de dichas acciones. El concepto de competencia se trasciende hacia el de colaboración y la innovación se encamina de una cerrada hacia una abierta. Así, la innovación social tiene mayor protagonismo, entendiendo que tanto la innovación social como la tecnológica son complementarias, y en ningún momento antagónicas.
Para una OTSC, sus operaciones estarán basadas en los diagnósticos de las diferentes condiciones regionales y sus subsistemas productivos. Esto permitiría caracterizar las instituciones locales, atender las demandas de los grupos sectoriales, pero también la problemática social y ambiental a resolver en cierto grupo territorial. Las políticas públicas regionales/locales inciden en la promoción de la innovación social; para ello, debe existir una política de innovación que incluya tanto a los componentes tecnológicos como los sociales.
El reto está en plantearse no solo la construcción de una sociedad del conocimiento, sino una sociedad del conocimiento hacia la sustentabilidad, que se mida más por la calidad y bienestar de su población.
En el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste S.C. (Cibnor), esta transición surgió a finales del 2019, cuando la Oficina de Transferencia de Tecnología se transforma en la Oficina de Transferencia Social del Conocimiento e Innovación Tecnológica (OTSCEIT). El cambio fue importante en la medida en que se desprende el interés de formar una subcoordinación especializada en Emprendimiento e Incubación de Base Científica y Tecnológica (Subincuba) que promueva la generación de modelos innovadores sociales que tengan una mejor relación entre el costo–beneficio/beneficiarios, que sean escalables, sustentables, sostenibles y posibles de convertirse en programas y/o política pública que puedan beneficiar a grupos amplios de la población, principalmente, a aquella más vulnerable.

Subincuba promueve el ecosistema emprendedor del Cibnor con los distintos actores del sistema de innovación internacional, nacional, regional y local, contribuyendo al desarrollo económico, humano y productivo de nuestra sociedad. Cuenta con un modelo de incubación propio que se adapta al estado de avance de cada emprendimiento científico.
Dentro de sus distintos programas, destaca el “Taller de pre-incubación” donde se da un acompañamiento al emprendedor en un periodo de cuatro meses para construir y fortalecer su proyecto bajo la nueva tendencia de generación de emprendimientos sociales y sustentables apoyados en el esquema de la quíntuple hélice. Se invita a reflexionar sobre el desarrollo de un nuevo esquema de transferencia de tecnología, contextualizado a las necesidades de la población vulnerable y el sector productivo en el contexto local, territorial como oportunidad a reestructurarse, en favor de un equilibrio entre la política de impulso a la innovación tecnológica como a la innovación social, mediante la generación de emprendimientos sociales que nos encaminen a una sociedad con una mayor independencia tecnológica, más innovadora, emprendedora, inclusiva, reflexiva y con respeto al medio ambiente.
Los invitamos a que conozcan los programas que ofrece Subincuba.


Referencias
[1] Carayannis, Elias, Barth, Thorsten y Campbell, David (2012), “The Quintuple Helix innovation model: global warming as a challenge and driver for innovation” Journal of innovation and entrepreneurship, 1 (1), Nueva York, Springer Open, pp. 1-12.
[2] Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) (SF), “Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación 2008-2012”, Ciudad de México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología< https://n9.cl/em3oh>,09 de Febrero 2022
[3] Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) (2015), “Programa Especial de Ciencia y Tecnología e Innovación 2014-2018”, Ciudad de México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología< https://acortar.link/YqbL7m >, 09 de Febrero 2022.
[4] DOF (Diario Oficial de la Federación) (SF), “Decretos de Reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología”, Ciudad de México, Cámara de Diputados LXV Legislatura <http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lct.htm>, 08 de Febrero 2022.
[5] ONU-Cepal (Organización de las Naciones Unidas- Comisión Económica Para América Latina) (2016), Ciencia, tecnología e innovación en la economía digital: La situación de América Latina y el Caribe. Segunda Reunión de la Conferencia de Ciencia, Innovación y TIC de la Cepal, Santiago de Chile, Comisión Económica para América Latina y el Caribe.


Palabras clave. Transferencia de tecnología, transferencia social del conocimiento, innovación, México.

Autores
Karla Suzeth Trejo-Berumen es doctora en desarrollo sustentable y globalización por la UABCS. Actualmente, es subcoordinadora de Emprendimiento e Incubación de Base Científica y Tecnológica, perteneciente a la COVITECS del Cibnor. Miembro SNI. Su principal actividad es colaborar y contribuir a reducir la brecha entre la investigación, el desarrollo, la innovación y los retos de la sociedad. Las lineas de investigación son: economía de la innovación, emprendimiento basado en ciencia y tecnología, trasferencia y apropiación social del conocimiento.
Luis Felipe Beltrán-Morales es doctor en Ciencias por el Centro Europa Latinoamérica (EULA) de la Universidad de Concepción, Chile. Investigador titular adscrito al Programa de Planeación Ambiental y Conservación del Cibnor, S.C. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores en México, Nivel III. Las líneas de investigación son economía de la innovación, economía de recursos naturales y sustentabilidad.
Correo de contacto: ktrejo@cibnor.mx

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