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marzo 23, 2022

Manuel Guadarrama

Abogado que defiende la aplicación de las leyes y la lógica. Usa datos para argumentar. Coordinador de Buen Gobierno y Finanzas Públicas en el IMCO.

Manuel Guadarrama

Abogado que defiende la aplicación de las leyes y la lógica. Usa datos para argumentar. Coordinador de Buen Gobierno y Finanzas Públicas en el IMCO.
  / martes 22 de marzo de 2022
Los precios internacionales del petróleo se incrementaron 50% a lo largo de 2022. La Mezcla Mexicana de Exportación (MME) rompió la barrera de los $100 dólares por barril. A pesar de la escala en los precios, el presidente sostuvo que no subirá el precio de las gasolinas, una buena noticia para los consumidores, pero ¿cómo lograr que los precios se mantengan relativamente estables?
Hace unas décadas, los recursos públicos del país dependían mayoritariamente de los ingresos petroleros. Ahora, la principal fuente de dinero que gasta el gobierno proviene de nuestros impuestos. Además del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), desde 1980 existe el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y uno de sus componentes más importante es la cuota que se paga por cada litro importado y/o vendido de combustibles.
Eso no significa que no sean relevantes los miles de millones de pesos que se reciben por la venta del petróleo mexicano. Por un lado, es una buena noticia que suba el precio de la MME, eso se traduce en más ingresos públicos, pero por el otro, también significa que suban de precio las gasolinas.
El precio de las gasolinas se explica por distintos factores: 1. El Precio de referencia Internacional, 2. Ajuste por calidad, 3. Precios por logística, 4. Margen de mayoreo e 5. Impuestos. El gobierno conoce el impacto que tiene el precio de las gasolinas. Al ser un insumo básico, afecta el ingreso/consumo de las personas y tiene un efecto importante en la inflación. Además, ningún político se ha hecho buena fama subiendo el precio de los combustibles.
Por estas razones, se diseñó un mecanismo que “suaviza” los incrementos o las caídas en el precio del petróleo. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aplica cada semana estímulos fiscales a los 3 tipos de combustibles (magna, premium y diésel) de forma simultánea, con el fin de absorber el impacto a los precios de los energéticos.
De acuerdo con la estimación oficial, el precio del barril de petróleo para 2022 sería de 55 dólares, sin embargo, el precio recientemente alcanzó los 119 dólares por barril. Ante la subida y volatilidad del precio del petróleo marcado de forma más fuerte a partir de la guerra entre Rusia y Ucrania, el estímulo que daba la SHCP dejó de ser suficiente para amortiguar la escalada de precios.
Por ello, se comenzó a dar un estímulo complementario que se terminará descontando de los pagos de IVA e ISR que tengan los vendedores de combustibles. De esta forma, el gobierno no solo está dejando de cobrar impuestos, también comenzó a subsidiar los combustibles. Esta doble pérdida de recursos no tendría que preocuparnos si al final también pagarán más por la MME Entonces, ¿por qué alarmarse?
Cada semana nos acercamos al peor escenario, en donde el gobierno ya no tenga recursos para dar estímulos y tampoco pueda vender más. De 1994 a 2021, la producción de Pemex cayó 49% y no parece mejorar. De ahí la preocupación de tener gasolinas baratas a cualquier costo.
*Manuel Guadarrama es Coordinador de Gobierno y finanzas del IMCO. Las opiniones expresadas en esta columna son personales y no reflejan la postura institucional.
Los precios internacionales del petróleo se incrementaron 50% a lo largo de 2022. La Mezcla Mexicana de Exportación (MME) rompió la barrera de los $100 dólares por barril. A pesar de la escala en los precios, el presidente sostuvo que no subirá el precio de las gasolinas, una buena noticia para los consumidores, pero ¿cómo lograr que los precios se mantengan relativamente estables?
Hace unas décadas, los recursos públicos del país dependían mayoritariamente de los ingresos petroleros. Ahora, la principal fuente de dinero que gasta el gobierno proviene de nuestros impuestos. Además del Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), desde 1980 existe el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y uno de sus componentes más importante es la cuota que se paga por cada litro importado y/o vendido de combustibles.
Eso no significa que no sean relevantes los miles de millones de pesos que se reciben por la venta del petróleo mexicano. Por un lado, es una buena noticia que suba el precio de la MME, eso se traduce en más ingresos públicos, pero por el otro, también significa que suban de precio las gasolinas.
El precio de las gasolinas se explica por distintos factores: 1. El Precio de referencia Internacional, 2. Ajuste por calidad, 3. Precios por logística, 4. Margen de mayoreo e 5. Impuestos. El gobierno conoce el impacto que tiene el precio de las gasolinas. Al ser un insumo básico, afecta el ingreso/consumo de las personas y tiene un efecto importante en la inflación. Además, ningún político se ha hecho buena fama subiendo el precio de los combustibles.
Por estas razones, se diseñó un mecanismo que “suaviza” los incrementos o las caídas en el precio del petróleo. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) aplica cada semana estímulos fiscales a los 3 tipos de combustibles (magna, premium y diésel) de forma simultánea, con el fin de absorber el impacto a los precios de los energéticos.
De acuerdo con la estimación oficial, el precio del barril de petróleo para 2022 sería de 55 dólares, sin embargo, el precio recientemente alcanzó los 119 dólares por barril. Ante la subida y volatilidad del precio del petróleo marcado de forma más fuerte a partir de la guerra entre Rusia y Ucrania, el estímulo que daba la SHCP dejó de ser suficiente para amortiguar la escalada de precios.
Por ello, se comenzó a dar un estímulo complementario que se terminará descontando de los pagos de IVA e ISR que tengan los vendedores de combustibles. De esta forma, el gobierno no solo está dejando de cobrar impuestos, también comenzó a subsidiar los combustibles. Esta doble pérdida de recursos no tendría que preocuparnos si al final también pagarán más por la MME Entonces, ¿por qué alarmarse?
Cada semana nos acercamos al peor escenario, en donde el gobierno ya no tenga recursos para dar estímulos y tampoco pueda vender más. De 1994 a 2021, la producción de Pemex cayó 49% y no parece mejorar. De ahí la preocupación de tener gasolinas baratas a cualquier costo.
*Manuel Guadarrama es Coordinador de Gobierno y finanzas del IMCO. Las opiniones expresadas en esta columna son personales y no reflejan la postura institucional.
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